Aunque parecía que todo lo que estábamos haciendo no iba a dar ningún fruto, hay que reconocer que volvemos del torneo burgalés muy contentos, y con un premio a “Jóvenes Promesas” (sobre estas líneas). Pero también hay que ser críticos y hacer meter en el balance la idea de que hay mucho que mejorar, y ante todo, que se puede.

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